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BETA (Bytes sobre Educación y Tecnología en Argentina)

lunes, diciembre 19, 2005

A las doce se me cae una lágrima

En Buenos Aires todos los años recordamos mediante un pino nevado y rubias figuras religiosas un acontecimiento que ocurrió en un lugar caluroso y con gente más bien morocha...
También comemos ricas comidas hipercalóricas mientras los ventiladores no dan abasto y los aires acondicionados no funcionan como corresponde debido a la crisis energética de la ciudad...
Muchos de nuestros maridos llenan las botas del disfraz de papá noel de transpiración mientras juran que es la última vez que se lo ponen, y los chicos esperan ese regalo que vieron en una publicidad en el cable de un producto que acá no se consigue y que si lo venden tampoco lo podemos comprar porque no nos alcanza con el sueldo docente...
Y pese a todo lo volvemos a hacer año tras año, contentos de reencontrarnos con esos familiares con los que volveremos a decidir distanciarnos una vez que se hayan ido de casa pensando en no venir más...
Y de nuevo rompemos la dieta que retomaremos algún lunes (después de haber consumido todo lo que sobró de las fiestas, que en mi familia cada vez es menos).
Por mi parte, me gusta esta época porque es el cierre del año y la época de mirar los avisos clasificados a ver si sale un aviso con nuestro nombre y apellido y un gran sueldo con letras de colores.
Y también, por qué no confesarlo, época de mirar la luna y preguntarse... ¿será la silueta de los reyes magos lo que vemos allí, tal como me enseñaron cuando era chica? ¿Podrá ser que este año aparezca mágicamente en el arbolito un paquetito de esos que siempre hacía mi abuela con el papel de otro paquete, conteniendo una colonia de dudosa calidad o un pañuelito?
Nunca pierdo del todo las ilusiones. Total, nadie se da cuenta de mi decepción porque todos están mirando sus propios regalos, y cada uno disimulando como puede su propia melancolía.

2 Comments:

  • qué lindo Iris! me trae muchos recuerdos lo que escribiste, son épocas distintas la de las fiestas con su magia, por ahí un poco prestada de otros lugares tal como lo decís, pero también con algo de pensar en lo que vivimos con gente que ya no está. Recuerdo a mi abuelo que era el anfitrión, ese era el regalo para sus nietos y lo preparaba con todas las ganas y hasta el último detalle, son recuerdos que uno atesora y que damos gracias por haberlos vivido y creo que a todos, esa lágrima que decís se te escapa, se nos va por algo o alguien. Hermoso poder compartir esto con vos y con todos los amigos. Cariños para todos!! LILY

    By Anonymous LILY RODRÍGUEZ, at 12:13 p. m.  

  • Iris, Lily, también a mi me hace acordar pero sin lágrimas a los nonos en el campo rodeados de un familión que con el paso del tiempo y por circunstancias de la vida se fué achicando y que cuando ya no estuvieron se esfumó en el tiempo y por la distancia. Por otro lado, a los abuelos, una familia más pequeña pero más "estirada" coqueta, con quienes también compartí lindos momentos . Sí, se me cae una lágrima y al mismo tiempo una sonrisa al acordarme de papá que tampoco está y de los amigos que viven lejos y con los que no puedo compartir esas lindas noches de fin de año de ciudad chica del interior. Pero he sido afortunada, porque la vida me ha dado nuevos amigos (reales y virtuales - algunos no lo son tanto) con quienes compartir aunque sea, un cafecito y un ¡felíz día y mejor año! que es lo que deseo también para uds y para quienes compartan este espacio.

    By Blogger sildelcchi, at 3:15 p. m.  

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